Robertet
Un espacio de trabajo donde arquitectura, identidad y experiencia sensorial hablan el mismo lenguaje.
El proyecto de Robertet parte de un cambio de sede y de una necesidad muy concreta: crear unas nuevas oficinas capaces de acompañar el crecimiento del equipo y, al mismo tiempo, representar la esencia de una compañía estrechamente vinculada al mundo de las fragancias.
Ubicadas en el edificio Nova Gran Via, en L’Hospitalet de Llobregat, las nuevas oficinas ocupan una superficie aproximada de 370 m² y fueron concebidas para albergar puestos de trabajo, salas de reuniones, espacios colaborativos y un laboratorio destinado a la formulación de perfumes.
El objetivo era alejarse de una oficina convencional. Robertet buscaba un espacio abierto, luminoso y cálido, con una atmósfera cercana y doméstica. Para conseguirlo, diseñamos diferentes zonas de encuentro con sofás y mobiliario confortable, pequeños rincones de reunión informal y espacios capaces de generar distintas experiencias dentro de una misma oficina.
Uno de los principales retos del proyecto fue integrar el carácter técnico del laboratorio con un lenguaje arquitectónico coherente en todo el conjunto. La geometría se convirtió en uno de los recursos protagonistas del diseño: hornacinas circulares y ovaladas, estanterías curvas y cambios de pavimento que reproducen estas mismas formas ayudan a definir los diferentes espacios y aportan identidad al recorrido.
En la zona de showroom, las hornacinas permiten exponer perfumes y producto de una forma casi escenográfica, mientras que el mobiliario a medida refuerza la singularidad del proyecto. El círculo, el óvalo y el rectángulo aparecen de manera recurrente tanto en techos como en suelos y elementos construidos, creando un lenguaje visual reconocible.
La identidad corporativa de Robertet también se integra en la arquitectura de forma sutil. El azul de marca aparece en diferentes puntos del espacio, mientras que los logotipos y vinilos se incorporan como parte del conjunto y no como elementos añadidos posteriormente.
Para las mamparas se eligió un acabado beige acorde con la atmósfera cálida buscada por el cliente, equilibrando los elementos corporativos con una paleta serena y acogedora.
El resultado es una oficina que combina funcionalidad, precisión constructiva y una fuerte identidad propia. Un entorno pensado no solo para trabajar, sino también para recibir, mostrar producto, colaborar y transmitir la esencia de Robertet desde el primer momento.
Porque, al final, el mejor acabado de una obra sigue siendo el más difícil de proyectar sobre plano: la satisfacción sincera de quien va a habitarla.
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